martes, 31 de enero de 2017

Mi persona favorita de todo el mundo

Cumple tres años
tu ausencia.

Tres años sin tus manos, tus ojos, tus pecas...
y he tenido que hacer un alto
en este ritmo frenético que me enturbia los sesos
para recordarte.

Porque eres mi persona favorita
de todo el mundo
porque tu bandera ha quedado impregnada en mi piel
con cada beso
con cada palabra
con cada minuto que me enseñaste
que la vida se lucha y se vive,
que hay que abrir las puertas aunque no quieran
y que los dulces saben mejor
cuando te los esconden mal
para que los encuentres.

Porque fuiste nuestra superheroína
cuando aún no estaban de moda,
doblemente madre,
el aire que me impulsaba sin saberlo,
la constructora de puentes y caminos,
la vida hecha carne.

Y aun sin estar presente,
acompañas cada paso
y cuidas las noches
para que sigan durmiendo los monstruos.

lunes, 2 de enero de 2017

Tempus fugit

Tres meses.
Tres meses parecen mucho en la piel del tiempo.
Pero tres meses son noventa días.
90 días.
90 días no son sino la falange más pequeña
del dedo más pequeño.
90 días no son sino un cabello
de la maraña de hebras en su poblada cabeza.
90 días no son sino una de las millones de partículas de piel
que mueren
que vuelan
que se olvidan
y nunca vuelven.
Parece que deshojas una margarita imposible
hecha de aire y segundos
mientras un horrible tic-tac te golpea
te recuerda
que el tiempo pasa y te arrastra
y que noventa días
son 90 días,
tres meses,
toda una vida parecían
y ahora te falta el suelo sobre el que poder correr.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Girls don't cry

Se me ha instalado un vacío
entre las costillas
por todas las noches solas
y las lágrimas sumergidas en las cuencas
y ahora silba el viento ardiente
con su gélida voz
entre mi frente y mis manos.
Hay días que el peso de la vida
se incrusta en los huesos
y no me deja alzar los ojos
por si el sol me roba el color del rostro.
Hoy, después de lamerme las heridas
como un cachorro apaleado,
con esa nube que crece desde dentro
y se ciñe a mi cabeza
como la corona del pesimismo,
siento que mis brazos no podrían alzar el vuelo,
que mi lengua pesa demasiado atornillada en mi garganta
y que los pies se han cristalizado
y cada paso
coloca un lustro sobre mi pelo.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Réquiem

Olvídate.
Todos tus temores se han personado
ante tu puerta
y te observan desde sus cuencas vacías
y con sus manos inertes de sombra.
Llora.
Llora ahora que todo ha terminado
y que el abismo te abraza
con su frío.
Escucha el silencio que te recorre
y te grita hasta que estallas.
Algo negro, podrido,
se alza desde lo más profundo.
Siempre supiste que el monstruo acechaba desde dentro.
Y ahora que no hay salida,
ahora tu sangre se revuelve
y miras desde tu ronco lamento,
Ahora,
sola,
invadida de muerte,
ves la inmortalidad extendiendo sangrienta sus alas.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Guerras interiores

No estás.
O no siento tu abrazo
tu mirada tus besos
el recuerdo de que fuiste.
Moriré en invierno
como las flores tempranas
el día que no soporte más
quitarme los hielos de la mañana.
No estás.
Quizás porque yo ya me he ido
y para qué esperar en una estación
clausurada
donde los trenes no llegarán nunca
porque nunca quisieron detenerse.
Mírame a los ojos.
Cógeme la mano.
Dime que todo está bien
aunque nos exploten las bombas en las manos.
No me dejes sola en esta guerra.
Estoy sola
y asustada
y quiero que alguien me sonría
antes de que el monstruo me devore.

Resacas de folk y blues

Hay días que siento
que simplemente la carga es demasiado pesada
y Sísifo lleva demasiado tiempo
cargando con la misma soledad.
Es en esos días cuando más constancia tengo
de que mi corazón existe
y late
tal vez porque se arritmia
y parece que cada paso
es un golpe de verdugo.
Aunque no sé ve a través de los cristales
las luces están apagadas en esta casa
y sólo fuegos fatuos
relumbran
con la ilusión de que aún algo habita
hasta que las llamas se hagan ceniza.

sábado, 5 de noviembre de 2016

What if...?

The Velvet Underground "Pale Blue Eyes"

Y si no me levanto
-no porque los pies no me caminen
o la espalda no me sostenga
sino porque los ojos se me hayan dormido-
y se queda esta frase en suspenso,
y si el camino se corta de pronto
como el mal final de una película cutre,
y si soy un blues improvisado
a cuyo saxofonista se le atraganta el nudo
o que sorprende al guitarra en un blanco.

Nunca quise marcharme
aunque un retumbar
como el de un martillo que golpea
seguía de cerca mis pasos,
tal vez sea porque tema no pasar el examen
o que se me agiten las palabras ante la pregunta.

Hoy, cada día está más cerca,
quizás no sea este año,
pero me consumen las olas que sajan la arena
y este yo que queda
no quiere marcharse pero no quiere quedarse
si tiene que soltar las manos.

Si no me levanto,
dejaré un verbo sin morfemas,
nadie sabrá quién ejerció el bastón de mando,
y yo lo lamentaré más por los corazones que aún laten
que por aquellos que se hayan parado.

miércoles, 12 de octubre de 2016

No debería pensar en estas cosas
pero se me hace imperiosa la necesidad
de deciros que yo también tengo miedo
-a veces más frecuentemente de lo que debiera
y muchas veces más por vosotros que por mí misma-,
y que pienso en qué ocurriría si no me levanto,
si el sueño se establece en mis ojos
el día que quieran arreglarme.
Porque es improbable
pero los porcentajes existen
y las matemáticas nunca han sido afables conmigo.
No creo que haga falta que os diga que os echaría de menos,
y todas esas cosas que se dicen en estos casos
como que estaré bien y que ya nos veremos
-más tarde que pronto-,
pero sí quiero deciros que os cuidéis unos a otros,
que se establezca la sonrisa en vuestros labios
como si yo estirase de cada cabo,
que leáis mis versos, mis libros, mis notas,
que no olvidéis que un día existí
y que os quise
en el único modo que yo sabía;
silenciosa, en la intimidad, con más gestos que sonidos.
Si no me levanto,
haced del mundo lo que un día soñé,
que en los sueños
podré seguir viviendo.
Soñé estos versos hace más de un mes,
cuando tu labios habrían apagado las velas
si no te hubiese llevado el aire frío de enero.
Me acordé de ti
y pensé que el tiempo nunca me fue duro
pues veía en tus manos y en tus ojos
que la vida daba descanso a los buenos,
a los justos.
Me dijeron que hubieses cumplido más de setenta
y sólo puedo imaginarte con la belleza
del que se refleja en ojos amados,
tus manchas solares, tus grietas,
tus temblores o algunas manías curiosas
no eran para mí sino el conjunto de una obra hermosa
y a veces me observo las manos
por si en ellas veo tu desierto
y me busco las pecas que nunca heredé
y a veces veo que la tierra en mi mirada
se va convirtiendo en pasto
y pienso en ti
y en tus ojos grises
y en todo el tiempo que te quise
y quizás no lo sabías.

lunes, 29 de agosto de 2016

Post

Cuando me vaya, cuando me aleje
porque ya ha dado la hora
en que tenga que quitarme las sandalias
que oprimen mis pies
y caminar descalza,
léeme todos los libros
que me quedaron pendientes
para que no tenga la obligación
de regresar para terminarlos,
cuéntame todas esas historias
como se le explica un cuento
al niño que está a punto de cerrar los ojos.
Cuando me vaya, cuando me marche
probablemente antes de que tú te liberes
de tu propias cadenas,
léeme todos esos versos que dejé a medias
para no volver a ulularlos en la noche
y atemorizar a las estrellas.
Cuando me vaya, cuando esta salud
que siempre ha pretendido asestar
el golpe de gracia en el alma
salga victoriosa de su lucha,
no dejes que el fuego y la ceniza
se lleven las hojas de mi árbol.
Atesora cada palabra en los labios,
en las manos, en los ojos,
paladea cada letra como un manjar exquisito
porque en cada sonido
podrás hallarme latiendo
como si nunca hubiese volado.

viernes, 26 de agosto de 2016

En un mundo justo

Si todos tenemos que poseer lo mismo,
doy mi porcentaje de renovación de ropa
en favor de los libros.
La ropa encogerá, me quedará grande,
corta, larga, dejará de gustarme...
pero no los libros.
Ellos siempre saben cómo ajustarse
al talle de mi mano
y al brillo de mis ojos.

Miedos

Las leyendas urbanas son jinetes
que se escapan entre los labios
de febriles cuentacuentos
que no quieren sino hacer de tu piel
una alfombra de alambres.
Siempre me tapé los oídos
cuando alguien decidía que era hora
de atemorizar a los amigos;
cerré los ojos cuando la televisión,
amparada en la noche,
mostraba pesadillas que mi cabeza reduplicaba
como una campana de pensamientos temibles
y me tapé los labios
cuando creía sucumbir a la tentación
de pronunciar nombres
que derivasen en latidos exaltados.
Sin embargo,
si alguien pudo aterrorizarme
esa era la imagen del espejo,
real o irreal, en tinieblas o a plena luz,
esa otra Alicia siempre se mostró malvada,
demasiado inteligente para que la bondad saliera de su boca
y cada noche sé que me aguarda,
esperando un descuido,
para devorarme y hacer pasar por cierta
la copia.

Carrera al pasado

Aquellos veranos en los que nada,
salvo el tiempo inclemente,
pasaba entre las horas y los días,
o entre las páginas de algún libro
que atesoraba entre mis manos
como el mayor de los tesoros
han regresado.
Hoy el tedio, la enfermedad que invade a mi tiempo,
vuelve con la fuerza de los veranos sin prisa,
de las tardes y las noches leyendo y releyendo
por afición y por pesar.
Que siempre fui una criatura triste
que adolecía de la hirsuta alegría
o de la repentina nostalgia
es algo que siempre supe
y procuré calmar al monstruo
aplacando sus conocimientos.
Hoy, saciada de la fruta del Árbol de la Ciencia,
no observo el camino
sino con la mirada del que sabe que nada espera,
o la melancolía de quien quiere alzar los brazos y elevarse
y no puede dar un paso en soledad.
Hoy mis monstruos se han hecho fuertes,
y aunque el gran demonio sigue cerrado tras la convicción,
cada día la sangre se escapa,
me hace más débil
y hoy, a mis veintiocho años, pienso:
¿quién movería montañas
sólo por verme?

jueves, 4 de agosto de 2016

Miss Trueno 89

Escuchando: "Miss Trueno 89" de Ángel Stánich

Ya llevamos una legislatura
de esta andanza
cuyos comienzos nos reescribimos
-como poetas que somos
nos gusta dibujarnos los caminos
en las palmas de las manos
y recorrernos la piel
con lápices invisibles-,
una legislatura de lluvias y primaveras,
como todas las que merecen la pena.

Yo seré tus pies en tierra
cuando a ti se te lleve el aire,
tú serás mi bote salvavidas
cuando me aneguen las aguas.

A veces demasiado iguales
como la otra cara que responde ante el espejo
y otras tan distintos que no nos reconocemos
hasta que nos arrojamos a los ojos del otro.

Una legislatura que empezó rodando,
sin quererlo,
como si llevásemos toda la vida jugando
a esto de querernos.