viernes, 20 de marzo de 2020

“Mañana, y mañana, y mañana se arrastra con paso mezquino día tras día hasta la sílaba final del tiempo escrito, y la luz de todo nuestro ayer guió a los bobos hacia el polvo de la muerte. ¡Apágate, apágate breve llama! La vida es una sombra que camina, un pobre actor que en escena se arrebata y contonea y nunca más se le oye. Es un cuento que cuenta un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa nada.”

William Shakespeare, Macbeth

Mañana.
Mañana y mañana y mañana.
El mañana es una quimera
que nunca llega y nos engaña.
El mañana, sombra que se escapa,
arena, sal, aire, viento, amor...
Mañana es paso siguiente
sin saber si el paso nos lleva
al abismo,
sin conocer lo que vendrá,
el mañana es hoy una rueda
que gira y gira y nos atrapa
hasta que el cuerpo diga
basta.
Oigo
-anoche volvía a escucharlo-
ese tintineo de algo roto,
es un golpeteo constante,
como una piedrecilla en el zapato.

A veces dejo de oírlo
-tal vez se quede atascado
en algún recodo fragmentado-
pero siempre vuelve.

Estas noches cercenadas
no tengo tiempo para su canto
pero, a veces, me dice que cada día que vivo
es un poco menos que he muerto.