Han vuelto los monstruos
rechinando sus dientes afilados
se ha instalado de nuevo la lluvia
cuando las nubes son un recuerdo
y este palpitar en la garganta
que baja hasta apuñalarme
Han vuelto los monstruos
a las puertas de la alegría
en la antesala de una habitación nueva
y no sé si quiero acurrucarme en la oscuridad de un rincón
y mecerlos sola
hasta que se duerman
o dejar que me atesoren los infinitos
Cada año
cada día
cada instante
comprendo que habré de convivir con ellos
tratar de superarlos sin que me ahoguen
pero a veces no entiendo cómo ni por qué surgen
y hallarme perdida en mis propios pasos
me hunde más que nada
martes, 27 de junio de 2017
miércoles, 21 de junio de 2017
Superhuman gifts
Quién me iba a decir
que los cuentos no eran ciertos
o que habrían edulcorado nuestros futuros
para que luego nos supieran amargos
Nunca fue fácil
pero hemos sabido hacernos la medida a la vida
controlar los problemas
y acurrucarnos cuando la tormenta es demasiado fuerte
Yo soy el viento, el fuego, el agua
variable e intermitente
tú la tierra que nos sostiene
calmada y maternal
No somos superhéroes
repletos de dones infinitos
pero hemos acumulado herramientas
que nos permitan salir adelante
A veces
los compañeros más inesperados
se convierten en los más indispensables
que los cuentos no eran ciertos
o que habrían edulcorado nuestros futuros
para que luego nos supieran amargos
Nunca fue fácil
pero hemos sabido hacernos la medida a la vida
controlar los problemas
y acurrucarnos cuando la tormenta es demasiado fuerte
Yo soy el viento, el fuego, el agua
variable e intermitente
tú la tierra que nos sostiene
calmada y maternal
No somos superhéroes
repletos de dones infinitos
pero hemos acumulado herramientas
que nos permitan salir adelante
A veces
los compañeros más inesperados
se convierten en los más indispensables
Boggart (no temáis a la vida)
El miedo puede tomar apariencias infinitas
y el mío ha sabido camuflarse
con los rostros de lo conocido y lo cercano
para atemorizarme en el roce de una palabra amable
o en el reflejo por las mañanas.
Convivir con el miedo constante
luchar contra la fuga continua del valor y la esperanza
frenar la pérdida de la alegría
y retener a los monstruos de mis cárceles
es mi vida.
Por eso os grito
no temáis a la vida
ni siquiera a la muerte
aun en estos días que el mundo es más oscuro
Yo, que temo cada instante
y empujo a mis pies por seguir avanzando,
os pido que no dejéis que las sombras os corrompan,
no caigáis en un abismo sin ventanas
Sed
cada segundo
una luz
que aniquile las heridas
una balsa
que perdure
por encima de las aguas
jueves, 1 de junio de 2017
Something just like this
La vida te aplasta como una piedra atlántica
mientras pendes del hilo que las moiras estiran y aflojan
para verte caer.
Pensaste que todo sería más fácil
y la vida te quema y te ahoga cada día
un poquito más
como si el nudo en la garganta,
los remolinos en el cerebro
o el frío en las entrañas
no fueran bastante.
Sabes que no es la primera vez que lo piensas,
que no temes que los monstruos te venzan
y la oscuridad surja de una u otra manera.
Tal vez todo esté en tus palabras
pero el camino te fustiga
y necesitas saber si el destino
o el viaje
son suficiente premio
para todas las heridas.
mientras pendes del hilo que las moiras estiran y aflojan
para verte caer.
Pensaste que todo sería más fácil
y la vida te quema y te ahoga cada día
un poquito más
como si el nudo en la garganta,
los remolinos en el cerebro
o el frío en las entrañas
no fueran bastante.
Sabes que no es la primera vez que lo piensas,
que no temes que los monstruos te venzan
y la oscuridad surja de una u otra manera.
Tal vez todo esté en tus palabras
pero el camino te fustiga
y necesitas saber si el destino
o el viaje
son suficiente premio
para todas las heridas.
domingo, 23 de abril de 2017
Bibliófilos en el día del libro
Dame una biblioteca
con tantos libros que puedan sostener los muros, el techo
si alguna vez esta casa se cae.
Dame libros viejos
compartiendo estantería con los nuevos,
intercambiando olores e historias en silencio.
Dame tantos libros
que haya de quejarme en las mudanzas
y que ni en dos vidas pueda leer.
Quiero despertarme y que, en cada habitación,
pueda ver palabras sobre un fondo de papel,
quiero que mis hijos, mis nietos,
vean amueblada su mente
con volúmenes pequeños y grandes
desde donde les alcance el recuerdo.
Quiero que entre mis manos,
estos seres perecederos,
a veces ciertos, otros mentirosos,
habiten un olvido irremediable,
quiero ser todas las vidas acumuladas en sus páginas
y que me definan y me sobrevivan
para perdurar en sus líneas, en cada letra,
como si mi voz resonara
junto a las que atesoran en cada letra.
con tantos libros que puedan sostener los muros, el techo
si alguna vez esta casa se cae.
Dame libros viejos
compartiendo estantería con los nuevos,
intercambiando olores e historias en silencio.
Dame tantos libros
que haya de quejarme en las mudanzas
y que ni en dos vidas pueda leer.
Quiero despertarme y que, en cada habitación,
pueda ver palabras sobre un fondo de papel,
quiero que mis hijos, mis nietos,
vean amueblada su mente
con volúmenes pequeños y grandes
desde donde les alcance el recuerdo.
Quiero que entre mis manos,
estos seres perecederos,
a veces ciertos, otros mentirosos,
habiten un olvido irremediable,
quiero ser todas las vidas acumuladas en sus páginas
y que me definan y me sobrevivan
para perdurar en sus líneas, en cada letra,
como si mi voz resonara
junto a las que atesoran en cada letra.
sábado, 25 de marzo de 2017
Superheroes
Algún día llegaréis al mundo,
y heredaréis muchas cosas
que no quisiera transmitiros:
enfermedades genéticas, manías,
gestos, maneras,
todo un cargamento de pasados
que siempre seguirán agolpándose a mis puertas.
Pero también recibiréis una cantidad de libros
que no lograréis leer ni en dos vidas,
experiencias y recuerdos
-y el millar de trastos que los certifican-,
pero el legado que más ansío que recibáis,
con las manos y los oídos abiertos,
con el corazón palpitante y ansioso,
la mente clara y la sonrisa dispuesta,
es la bandera que enarbolada muestra
la herencia más curiosa
y de la que más orgullo siento,
que aunque en una fragmentada parte,
también seréis B...
y heredaréis muchas cosas
que no quisiera transmitiros:
enfermedades genéticas, manías,
gestos, maneras,
todo un cargamento de pasados
que siempre seguirán agolpándose a mis puertas.
Pero también recibiréis una cantidad de libros
que no lograréis leer ni en dos vidas,
experiencias y recuerdos
-y el millar de trastos que los certifican-,
pero el legado que más ansío que recibáis,
con las manos y los oídos abiertos,
con el corazón palpitante y ansioso,
la mente clara y la sonrisa dispuesta,
es la bandera que enarbolada muestra
la herencia más curiosa
y de la que más orgullo siento,
que aunque en una fragmentada parte,
también seréis B...
jueves, 16 de marzo de 2017
PERRO. 4 AÑOS
Que coincida "The Times They Are Changing"
mientras sé que te fuiste,
conciencia plena de tu ausencia,
aquel lejano 2013
sumido entre las brumas y las sombras.
Fuiste fiel a tu esencia,
compañero que, inmortalizado
quedaste en palabras.
Una tumba anónima, te contempla un árbol
y no sabría como tocar
la tierra que te cubre.
Dos te miraban,
una lloraba,
parecías dormido,
no sabía que ese
era el preludio de una catarata
de tragedias.
domingo, 12 de marzo de 2017
Lagunas grises
Escuchando: Mitch King "The News I Heard Today"
A veces se me estancan las lágrimas
y siento que se me secan los pies
y no me puede el aliento
elevar sobre este yermo paraje.
A veces la lluvia no refresca las calles
y el sol derrama su calor
como lava sobre mi piel
seca, seca
Hay días que noto que el corazón no late,
apesadumbrado, pensando
que cada latido es un minuto menos,
deshojando una margarita imaginaria del tiempo
vivo, muero, vivo...
Otros días se esconde en la garganta
-no sé qué pensar ni de qué pretende ocultarse-,
y un nudo se me agolpa en la cabeza.
Sé que los viejos monstruos no mueren
pero a veces, me encuentro una fiera hebra
sobresaliendo justo desde el fatigado cerebro
o expandiéndose a la altura del corazón
o apuñalándome las entrañas,
y entonces la muerte se muestra dulce
mientras aún soy consciente,
mientras Hyde duerme, mientras Jeckyll sueña.
A veces se me estancan las lágrimas
y siento que se me secan los pies
y no me puede el aliento
elevar sobre este yermo paraje.
A veces la lluvia no refresca las calles
y el sol derrama su calor
como lava sobre mi piel
seca, seca
Hay días que noto que el corazón no late,
apesadumbrado, pensando
que cada latido es un minuto menos,
deshojando una margarita imaginaria del tiempo
vivo, muero, vivo...
Otros días se esconde en la garganta
-no sé qué pensar ni de qué pretende ocultarse-,
y un nudo se me agolpa en la cabeza.
Sé que los viejos monstruos no mueren
pero a veces, me encuentro una fiera hebra
sobresaliendo justo desde el fatigado cerebro
o expandiéndose a la altura del corazón
o apuñalándome las entrañas,
y entonces la muerte se muestra dulce
mientras aún soy consciente,
mientras Hyde duerme, mientras Jeckyll sueña.
martes, 31 de enero de 2017
Mi persona favorita de todo el mundo
Cumple tres años
tu ausencia.
Tres años sin tus manos, tus ojos, tus pecas...
y he tenido que hacer un alto
en este ritmo frenético que me enturbia los sesos
para recordarte.
Porque eres mi persona favorita
de todo el mundo
porque tu bandera ha quedado impregnada en mi piel
con cada beso
con cada palabra
con cada minuto que me enseñaste
que la vida se lucha y se vive,
que hay que abrir las puertas aunque no quieran
y que los dulces saben mejor
cuando te los esconden mal
para que los encuentres.
Porque fuiste nuestra superheroína
cuando aún no estaban de moda,
doblemente madre,
el aire que me impulsaba sin saberlo,
la constructora de puentes y caminos,
la vida hecha carne.
Y aun sin estar presente,
acompañas cada paso
y cuidas las noches
para que sigan durmiendo los monstruos.
tu ausencia.
Tres años sin tus manos, tus ojos, tus pecas...
y he tenido que hacer un alto
en este ritmo frenético que me enturbia los sesos
para recordarte.
Porque eres mi persona favorita
de todo el mundo
porque tu bandera ha quedado impregnada en mi piel
con cada beso
con cada palabra
con cada minuto que me enseñaste
que la vida se lucha y se vive,
que hay que abrir las puertas aunque no quieran
y que los dulces saben mejor
cuando te los esconden mal
para que los encuentres.
Porque fuiste nuestra superheroína
cuando aún no estaban de moda,
doblemente madre,
el aire que me impulsaba sin saberlo,
la constructora de puentes y caminos,
la vida hecha carne.
Y aun sin estar presente,
acompañas cada paso
y cuidas las noches
para que sigan durmiendo los monstruos.
lunes, 2 de enero de 2017
Tempus fugit
Tres meses.
Tres meses parecen mucho en la piel del tiempo.
Pero tres meses son noventa días.
90 días.
90 días no son sino la falange más pequeña
del dedo más pequeño.
90 días no son sino un cabello
de la maraña de hebras en su poblada cabeza.
90 días no son sino una de las millones de partículas de piel
que mueren
que vuelan
que se olvidan
y nunca vuelven.
Parece que deshojas una margarita imposible
hecha de aire y segundos
mientras un horrible tic-tac te golpea
te recuerda
que el tiempo pasa y te arrastra
y que noventa días
son 90 días,
tres meses,
toda una vida parecían
y ahora te falta el suelo sobre el que poder correr.
Tres meses parecen mucho en la piel del tiempo.
Pero tres meses son noventa días.
90 días.
90 días no son sino la falange más pequeña
del dedo más pequeño.
90 días no son sino un cabello
de la maraña de hebras en su poblada cabeza.
90 días no son sino una de las millones de partículas de piel
que mueren
que vuelan
que se olvidan
y nunca vuelven.
Parece que deshojas una margarita imposible
hecha de aire y segundos
mientras un horrible tic-tac te golpea
te recuerda
que el tiempo pasa y te arrastra
y que noventa días
son 90 días,
tres meses,
toda una vida parecían
y ahora te falta el suelo sobre el que poder correr.
sábado, 24 de diciembre de 2016
Girls don't cry
Se me ha instalado un vacío
entre las costillas
por todas las noches solas
y las lágrimas sumergidas en las cuencas
y ahora silba el viento ardiente
con su gélida voz
entre mi frente y mis manos.
Hay días que el peso de la vida
se incrusta en los huesos
y no me deja alzar los ojos
por si el sol me roba el color del rostro.
Hoy, después de lamerme las heridas
como un cachorro apaleado,
con esa nube que crece desde dentro
y se ciñe a mi cabeza
como la corona del pesimismo,
siento que mis brazos no podrían alzar el vuelo,
que mi lengua pesa demasiado atornillada en mi garganta
y que los pies se han cristalizado
y cada paso
coloca un lustro sobre mi pelo.
entre las costillas
por todas las noches solas
y las lágrimas sumergidas en las cuencas
y ahora silba el viento ardiente
con su gélida voz
entre mi frente y mis manos.
Hay días que el peso de la vida
se incrusta en los huesos
y no me deja alzar los ojos
por si el sol me roba el color del rostro.
Hoy, después de lamerme las heridas
como un cachorro apaleado,
con esa nube que crece desde dentro
y se ciñe a mi cabeza
como la corona del pesimismo,
siento que mis brazos no podrían alzar el vuelo,
que mi lengua pesa demasiado atornillada en mi garganta
y que los pies se han cristalizado
y cada paso
coloca un lustro sobre mi pelo.
lunes, 21 de noviembre de 2016
Réquiem
Olvídate.
Todos tus temores se han personado
ante tu puerta
y te observan desde sus cuencas vacías
y con sus manos inertes de sombra.
Llora.
Llora ahora que todo ha terminado
y que el abismo te abraza
con su frío.
Escucha el silencio que te recorre
y te grita hasta que estallas.
Algo negro, podrido,
se alza desde lo más profundo.
Siempre supiste que el monstruo acechaba desde dentro.
Y ahora que no hay salida,
ahora tu sangre se revuelve
y miras desde tu ronco lamento,
Ahora,
sola,
invadida de muerte,
ves la inmortalidad extendiendo sangrienta sus alas.
Todos tus temores se han personado
ante tu puerta
y te observan desde sus cuencas vacías
y con sus manos inertes de sombra.
Llora.
Llora ahora que todo ha terminado
y que el abismo te abraza
con su frío.
Escucha el silencio que te recorre
y te grita hasta que estallas.
Algo negro, podrido,
se alza desde lo más profundo.
Siempre supiste que el monstruo acechaba desde dentro.
Y ahora que no hay salida,
ahora tu sangre se revuelve
y miras desde tu ronco lamento,
Ahora,
sola,
invadida de muerte,
ves la inmortalidad extendiendo sangrienta sus alas.
domingo, 6 de noviembre de 2016
Guerras interiores
No estás.
O no siento tu abrazo
tu mirada tus besos
el recuerdo de que fuiste.
Moriré en invierno
como las flores tempranas
el día que no soporte más
quitarme los hielos de la mañana.
No estás.
Quizás porque yo ya me he ido
y para qué esperar en una estación
clausurada
donde los trenes no llegarán nunca
porque nunca quisieron detenerse.
Mírame a los ojos.
Cógeme la mano.
Dime que todo está bien
aunque nos exploten las bombas en las manos.
No me dejes sola en esta guerra.
Estoy sola
y asustada
y quiero que alguien me sonría
antes de que el monstruo me devore.
O no siento tu abrazo
tu mirada tus besos
el recuerdo de que fuiste.
Moriré en invierno
como las flores tempranas
el día que no soporte más
quitarme los hielos de la mañana.
No estás.
Quizás porque yo ya me he ido
y para qué esperar en una estación
clausurada
donde los trenes no llegarán nunca
porque nunca quisieron detenerse.
Mírame a los ojos.
Cógeme la mano.
Dime que todo está bien
aunque nos exploten las bombas en las manos.
No me dejes sola en esta guerra.
Estoy sola
y asustada
y quiero que alguien me sonría
antes de que el monstruo me devore.
Resacas de folk y blues
Hay días que siento
que simplemente la carga es demasiado pesada
y Sísifo lleva demasiado tiempo
cargando con la misma soledad.
Es en esos días cuando más constancia tengo
de que mi corazón existe
y late
tal vez porque se arritmia
y parece que cada paso
es un golpe de verdugo.
Aunque no sé ve a través de los cristales
las luces están apagadas en esta casa
y sólo fuegos fatuos
relumbran
con la ilusión de que aún algo habita
hasta que las llamas se hagan ceniza.
que simplemente la carga es demasiado pesada
y Sísifo lleva demasiado tiempo
cargando con la misma soledad.
Es en esos días cuando más constancia tengo
de que mi corazón existe
y late
tal vez porque se arritmia
y parece que cada paso
es un golpe de verdugo.
Aunque no sé ve a través de los cristales
las luces están apagadas en esta casa
y sólo fuegos fatuos
relumbran
con la ilusión de que aún algo habita
hasta que las llamas se hagan ceniza.
sábado, 5 de noviembre de 2016
What if...?
The Velvet Underground "Pale Blue Eyes"
Y si no me levanto
-no porque los pies no me caminen
o la espalda no me sostenga
sino porque los ojos se me hayan dormido-
y se queda esta frase en suspenso,
y si el camino se corta de pronto
como el mal final de una película cutre,
y si soy un blues improvisado
a cuyo saxofonista se le atraganta el nudo
o que sorprende al guitarra en un blanco.
Nunca quise marcharme
aunque un retumbar
como el de un martillo que golpea
seguía de cerca mis pasos,
tal vez sea porque tema no pasar el examen
o que se me agiten las palabras ante la pregunta.
Hoy, cada día está más cerca,
quizás no sea este año,
pero me consumen las olas que sajan la arena
y este yo que queda
no quiere marcharse pero no quiere quedarse
si tiene que soltar las manos.
Si no me levanto,
dejaré un verbo sin morfemas,
nadie sabrá quién ejerció el bastón de mando,
y yo lo lamentaré más por los corazones que aún laten
que por aquellos que se hayan parado.
Y si no me levanto
-no porque los pies no me caminen
o la espalda no me sostenga
sino porque los ojos se me hayan dormido-
y se queda esta frase en suspenso,
y si el camino se corta de pronto
como el mal final de una película cutre,
y si soy un blues improvisado
a cuyo saxofonista se le atraganta el nudo
o que sorprende al guitarra en un blanco.
Nunca quise marcharme
aunque un retumbar
como el de un martillo que golpea
seguía de cerca mis pasos,
tal vez sea porque tema no pasar el examen
o que se me agiten las palabras ante la pregunta.
Hoy, cada día está más cerca,
quizás no sea este año,
pero me consumen las olas que sajan la arena
y este yo que queda
no quiere marcharse pero no quiere quedarse
si tiene que soltar las manos.
Si no me levanto,
dejaré un verbo sin morfemas,
nadie sabrá quién ejerció el bastón de mando,
y yo lo lamentaré más por los corazones que aún laten
que por aquellos que se hayan parado.
miércoles, 12 de octubre de 2016
No debería pensar en estas cosas
pero se me hace imperiosa la necesidad
de deciros que yo también tengo miedo
-a veces más frecuentemente de lo que debiera
y muchas veces más por vosotros que por mí misma-,
y que pienso en qué ocurriría si no me levanto,
si el sueño se establece en mis ojos
el día que quieran arreglarme.
Porque es improbable
pero los porcentajes existen
y las matemáticas nunca han sido afables conmigo.
No creo que haga falta que os diga que os echaría de menos,
y todas esas cosas que se dicen en estos casos
como que estaré bien y que ya nos veremos
-más tarde que pronto-,
pero sí quiero deciros que os cuidéis unos a otros,
que se establezca la sonrisa en vuestros labios
como si yo estirase de cada cabo,
que leáis mis versos, mis libros, mis notas,
que no olvidéis que un día existí
y que os quise
en el único modo que yo sabía;
silenciosa, en la intimidad, con más gestos que sonidos.
Si no me levanto,
haced del mundo lo que un día soñé,
que en los sueños
podré seguir viviendo.
pero se me hace imperiosa la necesidad
de deciros que yo también tengo miedo
-a veces más frecuentemente de lo que debiera
y muchas veces más por vosotros que por mí misma-,
y que pienso en qué ocurriría si no me levanto,
si el sueño se establece en mis ojos
el día que quieran arreglarme.
Porque es improbable
pero los porcentajes existen
y las matemáticas nunca han sido afables conmigo.
No creo que haga falta que os diga que os echaría de menos,
y todas esas cosas que se dicen en estos casos
como que estaré bien y que ya nos veremos
-más tarde que pronto-,
pero sí quiero deciros que os cuidéis unos a otros,
que se establezca la sonrisa en vuestros labios
como si yo estirase de cada cabo,
que leáis mis versos, mis libros, mis notas,
que no olvidéis que un día existí
y que os quise
en el único modo que yo sabía;
silenciosa, en la intimidad, con más gestos que sonidos.
Si no me levanto,
haced del mundo lo que un día soñé,
que en los sueños
podré seguir viviendo.
Soñé estos versos hace más de un mes,
cuando tu labios habrían apagado las velas
si no te hubiese llevado el aire frío de enero.
Me acordé de ti
y pensé que el tiempo nunca me fue duro
pues veía en tus manos y en tus ojos
que la vida daba descanso a los buenos,
a los justos.
Me dijeron que hubieses cumplido más de setenta
y sólo puedo imaginarte con la belleza
del que se refleja en ojos amados,
tus manchas solares, tus grietas,
tus temblores o algunas manías curiosas
no eran para mí sino el conjunto de una obra hermosa
y a veces me observo las manos
por si en ellas veo tu desierto
y me busco las pecas que nunca heredé
y a veces veo que la tierra en mi mirada
se va convirtiendo en pasto
y pienso en ti
y en tus ojos grises
y en todo el tiempo que te quise
y quizás no lo sabías.
cuando tu labios habrían apagado las velas
si no te hubiese llevado el aire frío de enero.
Me acordé de ti
y pensé que el tiempo nunca me fue duro
pues veía en tus manos y en tus ojos
que la vida daba descanso a los buenos,
a los justos.
Me dijeron que hubieses cumplido más de setenta
y sólo puedo imaginarte con la belleza
del que se refleja en ojos amados,
tus manchas solares, tus grietas,
tus temblores o algunas manías curiosas
no eran para mí sino el conjunto de una obra hermosa
y a veces me observo las manos
por si en ellas veo tu desierto
y me busco las pecas que nunca heredé
y a veces veo que la tierra en mi mirada
se va convirtiendo en pasto
y pienso en ti
y en tus ojos grises
y en todo el tiempo que te quise
y quizás no lo sabías.
lunes, 29 de agosto de 2016
Post
Cuando me vaya, cuando me aleje
porque ya ha dado la hora
en que tenga que quitarme las sandalias
que oprimen mis pies
y caminar descalza,
léeme todos los libros
que me quedaron pendientes
para que no tenga la obligación
de regresar para terminarlos,
cuéntame todas esas historias
como se le explica un cuento
al niño que está a punto de cerrar los ojos.
Cuando me vaya, cuando me marche
probablemente antes de que tú te liberes
de tu propias cadenas,
léeme todos esos versos que dejé a medias
para no volver a ulularlos en la noche
y atemorizar a las estrellas.
Cuando me vaya, cuando esta salud
que siempre ha pretendido asestar
el golpe de gracia en el alma
salga victoriosa de su lucha,
no dejes que el fuego y la ceniza
se lleven las hojas de mi árbol.
Atesora cada palabra en los labios,
en las manos, en los ojos,
paladea cada letra como un manjar exquisito
porque en cada sonido
podrás hallarme latiendo
como si nunca hubiese volado.
porque ya ha dado la hora
en que tenga que quitarme las sandalias
que oprimen mis pies
y caminar descalza,
léeme todos los libros
que me quedaron pendientes
para que no tenga la obligación
de regresar para terminarlos,
cuéntame todas esas historias
como se le explica un cuento
al niño que está a punto de cerrar los ojos.
Cuando me vaya, cuando me marche
probablemente antes de que tú te liberes
de tu propias cadenas,
léeme todos esos versos que dejé a medias
para no volver a ulularlos en la noche
y atemorizar a las estrellas.
Cuando me vaya, cuando esta salud
que siempre ha pretendido asestar
el golpe de gracia en el alma
salga victoriosa de su lucha,
no dejes que el fuego y la ceniza
se lleven las hojas de mi árbol.
Atesora cada palabra en los labios,
en las manos, en los ojos,
paladea cada letra como un manjar exquisito
porque en cada sonido
podrás hallarme latiendo
como si nunca hubiese volado.
viernes, 26 de agosto de 2016
En un mundo justo
Si todos tenemos que poseer lo mismo,
doy mi porcentaje de renovación de ropa
en favor de los libros.
La ropa encogerá, me quedará grande,
corta, larga, dejará de gustarme...
pero no los libros.
Ellos siempre saben cómo ajustarse
al talle de mi mano
y al brillo de mis ojos.
doy mi porcentaje de renovación de ropa
en favor de los libros.
La ropa encogerá, me quedará grande,
corta, larga, dejará de gustarme...
pero no los libros.
Ellos siempre saben cómo ajustarse
al talle de mi mano
y al brillo de mis ojos.
Miedos
Las leyendas urbanas son jinetes
que se escapan entre los labios
de febriles cuentacuentos
que no quieren sino hacer de tu piel
una alfombra de alambres.
Siempre me tapé los oídos
cuando alguien decidía que era hora
de atemorizar a los amigos;
cerré los ojos cuando la televisión,
amparada en la noche,
mostraba pesadillas que mi cabeza reduplicaba
como una campana de pensamientos temibles
y me tapé los labios
cuando creía sucumbir a la tentación
de pronunciar nombres
que derivasen en latidos exaltados.
Sin embargo,
si alguien pudo aterrorizarme
esa era la imagen del espejo,
real o irreal, en tinieblas o a plena luz,
esa otra Alicia siempre se mostró malvada,
demasiado inteligente para que la bondad saliera de su boca
y cada noche sé que me aguarda,
esperando un descuido,
para devorarme y hacer pasar por cierta
la copia.
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