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domingo, 28 de octubre de 2012

MI PRIMER VAMPIRO


Mi primer vampiro
surgió de entre las sombras como un monstruo,
peludo, viejo y estremecedor,
su sola visión me produjo pesadillas
y la extraña manía de abrir la boca de mis allegados
buscando el colmillo delator.
Con el tiempo,
ese mismo vampiro se tornó hermoso,
caballero, elegante, romántico,
y el deseo de provocar su encuentro se hizo más fuerte.
La oscuridad me absorbió el alma
y busqué el origen del excepcional ser.
Oí que fue un brutal asesino,
la hija descarriada de Dios,
demonio de una isla lejana,
musa, figura oscura y gris
que se movía lenta tras un cámara sin color,
un nombre al que temer, admirar,
la abandonada por una reina misógina…
pero ahí siempre estaba él,
mirándome con sus ojos viejos,
haciéndome creer que era posible,
internándome en la oscuridad,
negándome que aquellos que se decían de su especie
y brillaban con purpurina bajo la luz del sol
fueran nada suyo.

DAS VAMPIRE (II)


Extraes mis fondos
encharcándome el crédito, el débito
y las rentas a plazo fijo.
Me engañas con tu rostro bajo la luz fluorescente,
con tu barriga de quien no le preocupa el precio,
con los tesoros que me muestras por un módico coste[1].
Me hablas del futuro
y mientras sello mi destino a perpetuidad
pienso en cómo, cada mes,
me irás sacando la sangre,
cómo se la sacarás a mis hijos,
cómo me chuparás hasta el alma
aunque yo preferiría que fuera otra cosa
y clavarte después una estaca
en el mismo orto.


[1]Cuota del 18% al mes, / no rembolsable. / 7% añadido los meses / que contengan una e.

TODA LA CULPA ES DE BRAM STOKER


Toda la culpa es de Bram Stoker,
de él y su vampiro enamorado,
de su amor eterno a través de las vidas.
Todo es tu jodida culpa, Bram,
¿a quién se le ocurre escribir un clásico?
¿No podías haberte conformado
con crear un monstruo tierno
por el que sentir pena y asco?
¿Por qué no hiciste como Polidori, Mary, tantos otros?
¿Por qué crear al ser eterno?
Seguramente por venganza contra quien no te quiso;
juntaste como Víctor los retazos de algo hermoso
y lograste tu propósito: el Vampiro.
Y ahora deseamos ser Lilith, Leanan, Lestat, Nosferatu…
Toda la culpa es de Bram Stoker.

DAS VAMPIRE

Dulce la esencia
a dentelladas me escarbas
y, poco a poco,
la sentencia proclamas;
seca como el junco muerto del lecho seco
que gime al paso del aire.
No hay embiste que resista,
no queda una lágrima por derramar
de los ojos tristes de la que ya está perdida,
dios de marfil y cristal.
Y, lentamente,
el corazón hecho un nudo
tira del estómago a la garganta,
tirante imposible de llanto,
se para.
Ya no queda alma entre cartones,
ya la risa de los labios no se lanza al asalto,
ya la vida no rezuma en los ojos,
ya la niña se ha convertido en la sombra de un antes.