Hay en tu rostro un millón de segundos
que quieren escaparse
hacia adentro
y en tus ojos se asoma
la luz de un cristal
opaco.
Los días te han adornado el rostro
con las pieles de las horas
y pareces más gris, mas cansado,
tus dientes han tomado el color de la joya envejecida,
de un astro que ya poco ilumina.
Ya no eres el incitador a la ira,
el adalid de la rabia
que enarboló la bandera del comentario hiriente
para espolear nuestros ánimos cansados.
En tus palabras
suena la campana del último paso,
el doloroso trayecto al abismo.
miércoles, 18 de febrero de 2015
martes, 10 de febrero de 2015
Revista Codal y Fanzine La Chimenea
Este jueves 12 de febrero a las 19:30 h en el Instituto Riojano de la Juventud (Muro de la Mata, 8, Logroño), se presentará el número 7 de la Revista Codal, que edita el Instituto de Estudios Riojanos.
En ella se dedica un gran espacio a los diez años del Agosto Clandestino.
Y este mismo jueves 12 de febrero a las 21:30 h en el Café Art Bahía (Avenida de la Paz, 63-65, Logroño) se presentará el nuevo número del fanzine La Chimenea.
-----------------------
Recordad:
Este jueves 12 de febrero
A las 19:30 h
IRJ
Revista Codal
A las 21:30 h
Café Art Bahía
Fanzine La Chimenea
En ella se dedica un gran espacio a los diez años del Agosto Clandestino.
Y este mismo jueves 12 de febrero a las 21:30 h en el Café Art Bahía (Avenida de la Paz, 63-65, Logroño) se presentará el nuevo número del fanzine La Chimenea.
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Recordad:
Este jueves 12 de febrero
A las 19:30 h
IRJ
Revista Codal
A las 21:30 h
Café Art Bahía
Fanzine La Chimenea
jueves, 22 de enero de 2015
Tiempo
El tiempo duele.
El tiempo hiere como el frío que te congela los dedos
o como el calor que te abrasa la piel.
El tiempo deja cicatrices y ampollas,
a veces invisibles a los viajeros despistados;
otras, son las marcas comunes de su navaja.
Pensaba que la vida se me desgajaría de las manos
a tiempo para que la lluvia no me abrasara los ojos,
pero aquí estoy, aún tomando medidas de mi propia fosa,
pensando en los posibles
como flagelos en mi espalda.
El tiempo duele,
y más cuando sala las heridas,
y te deja oculta en un rincón de tu propia historia
esperando que la oscuridad te devore.
viernes, 26 de diciembre de 2014
Alas I cannot swim
Escuchando "Alas I cannot swim" de Laura Marling
Hay un lugar en cada uno de mis poros
como una pequeña estrella
que reza por vosotros
al dios de las pequeñas cosas,
hay un momento en cada instante del día
como una fotografía
que salta ante mis ojos
y me hace reír o llorar,
hay un aire en el silencio
que me rodea
que me inquieta y protege
a un tiempo,
hay un algo en mí
que no sé si es alma
o consciencia
o un niño que lucha
por dar pasos cuando la noche se apaga
y la sombra es la luz del abismo.
Hay un desconocimiento
que me habita
y me empuja
a ser optimista hasta en la derrota más feroz,
a pensar que existe una razón,
un lugar al que todas mis lágrimas emigran,
un momento cálido y glauco,
donde seremos pieles, vidas, vientos.
Hay un lugar en cada uno de mis poros
como una pequeña estrella
que reza por vosotros
al dios de las pequeñas cosas,
hay un momento en cada instante del día
como una fotografía
que salta ante mis ojos
y me hace reír o llorar,
hay un aire en el silencio
que me rodea
que me inquieta y protege
a un tiempo,
hay un algo en mí
que no sé si es alma
o consciencia
o un niño que lucha
por dar pasos cuando la noche se apaga
y la sombra es la luz del abismo.
Hay un desconocimiento
que me habita
y me empuja
a ser optimista hasta en la derrota más feroz,
a pensar que existe una razón,
un lugar al que todas mis lágrimas emigran,
un momento cálido y glauco,
donde seremos pieles, vidas, vientos.
domingo, 21 de diciembre de 2014
No longer here
Escuchando: Laura Marling "What He Wrote"
A Luisa, Paulino, Mesio, Antonio,
y todos los que se fueron.
Porque ya no estáis
yo brindo y os saludo
allá donde os encontréis
hoy que el cielo me dice que me permite recordaros.
Porque os fuisteis
y nos dejasteis tristes
aquí abajo.
No sé si me escucháis,
-quiero pensar que me veis desde un pequeño recodo
como quien posa su ojo despacio en la rendija de una cerradura-
pero desde aquí quiero contaros
que estamos bien,
sobreviviendo al duro invierno
que se cumple sin vosotros,
intentando no pensar
que no estáis,
que no podemos veros,
poniendo un muro entre la realidad y el frío,
inventando posibles
menos duros que vuestra falta.
No he llorado desde que me despedí de vosotros
-hasta hoy-
porque quiero ser la fuerte,
el sostén de este hogar que se desmorona
porque la desgracia se ha convertido en un péndulo
que nos golpea.
Perdonadme si hoy lloro,
si no tengo mucho qué decir,
si las palabras me faltan,
si el amor a veces se estanca y huele,
si no puedo seguir latiendo
porque cada latido
me susurra vuestros nombres,
me recuerda que vuestros corazones no son sino ceniza,
polvo que nutre la tierra
lejos de mis manos.
El invierno era duro
y ahora tengo el cuerpo cubierto de carámbanos
clavados en cada poro
como agujas que rasgan la piel,
dejando las marcas, los surcos de vuestras heridas.
Ha llegado el frío
y no estáis para calmarme con un gesto,
y no estáis para discutir y recordar que seguimos siendo una familia,
y no estáis
y cada día que vuestra ausencia se cuela por la rendija de mi consciencia
no hay lágrima que desale, ni abrigo que caliente, ni alma que soporte.
Invierno
Escuchando: Laura Marling "Rambling Man"
El invierno me cala en los huesos
y me rasga, me araña, me hiela,
me deja enferma
de esa enfermedad gris y azul
que no contagia
pero que es recurrente en mi cabeza,
y me derrite los ojos, los labios,
y me vuelve muerta,
enmudecida como un árbol amputado
y atado con mil luces en sus miembros que gritan
con el ensordecedor aullido del silencio.
No, no me gusta el invierno,
ni la navidad
porque sus luces no son sino engañados soles
que no calientan, que no guían,
fuegos fatuos que intentan hacerme creer que somos felices
cuando más tristeza veo arrastrarse por las calles.
Que no me gusta el invierno,
porque los ríos de insectos se agolpan en las aceras,
grandes monstruos recorren negros arroyos
con un hablar que me resulta hiriente
a mí,
que tengo un puñal en cada estrella que transita mi cuerpo,
que tengo un dolor persistente en este lugar que desconozco,
que me siento triste y no lo entiendo,
que soy feliz y no lo entiendo,
que pienso y no lo entiendo,
...
No me gusta el invierno, no,
quisiera dormir, descansar los ojos acurrucada en tu regazo
hasta que todo pase,
despertar y ver que el frío ya no me golpea cada mañana y cada noche,
despertar, andar, dejar que el sol me acaricie la piel.
No me gusta el invierno
y aquí estoy,
con los ojos grises, el alma prendida en azules,
y una canción que no suena y se repite
sonando en mis oídos.
El invierno me cala en los huesos
y me rasga, me araña, me hiela,
me deja enferma
de esa enfermedad gris y azul
que no contagia
pero que es recurrente en mi cabeza,
y me derrite los ojos, los labios,
y me vuelve muerta,
enmudecida como un árbol amputado
y atado con mil luces en sus miembros que gritan
con el ensordecedor aullido del silencio.
No, no me gusta el invierno,
ni la navidad
porque sus luces no son sino engañados soles
que no calientan, que no guían,
fuegos fatuos que intentan hacerme creer que somos felices
cuando más tristeza veo arrastrarse por las calles.
Que no me gusta el invierno,
porque los ríos de insectos se agolpan en las aceras,
grandes monstruos recorren negros arroyos
con un hablar que me resulta hiriente
a mí,
que tengo un puñal en cada estrella que transita mi cuerpo,
que tengo un dolor persistente en este lugar que desconozco,
que me siento triste y no lo entiendo,
que soy feliz y no lo entiendo,
que pienso y no lo entiendo,
...
No me gusta el invierno, no,
quisiera dormir, descansar los ojos acurrucada en tu regazo
hasta que todo pase,
despertar y ver que el frío ya no me golpea cada mañana y cada noche,
despertar, andar, dejar que el sol me acaricie la piel.
No me gusta el invierno
y aquí estoy,
con los ojos grises, el alma prendida en azules,
y una canción que no suena y se repite
sonando en mis oídos.
jueves, 20 de noviembre de 2014
Cambios
Escuchando: Laura Marling "Rambling Man"
Tal día como hoy
debieron enterrarse de guerra muchas hachas.
Que nunca me gustaron los cambios,
y menos si me sorprenden,
siempre lo supe,
por eso me escondí tras una rutina segura
que me calentara las manos
y me mantuviera a salvo.
Me hice con el día a día
una cáscara, caparazón,
que me permitiera ver el mundo
desde una distancia prudente.
Y llegasteis y os fuisteis,
tantas manos, tantos ojos,
tantos labios, palabras, besos, recuerdos...
Siempre hubo primeros
pero nunca listas de éxitos,
acumulo en mi cabeza numerosas memorias
pero no tristezas.
Y se fue rompiendo mi exoesqueleto,
se quebró con cada puñalada,
cada golpe lo hizo más débil
aunque yo lo reforzara de miedo,
aunque yo lo cubriera de nada,
y ya casi no me queda sino una fina capa
que me deja abrir los dedos y pretender que vuelo,
y abrir los labios y dejar que la luz se abra paso.
Sé que la lluvia será más fría,
y los inviernos más duros
y que el verano dejará marcas en mi piel
pero no quiero ser piedra ni muro,
quiero poder abrazaros y sentir el tacto
cuando me vaya.
domingo, 9 de noviembre de 2014
Desde el surco
Tengo miedo
a que un día me dé cuenta
de que no he vivido
y que ya no me quede tiempo,
a que el reflejo me devuelva un rostro
lleno de surcos de miedo,
a no enfrentarme,
a no arriesgarme,
o a saltar al vacío demasiado.
Cada mañana,
con los ojos aún prendidos en el sueño,
busco una chispa que me devuelva una respuesta
a la pregunta que marcan mis pupilas,
esperando no ser demasiado vieja,
demasiado joven,
estar demasiado cansada
o sumirme en la rutina,
y que mi sombra no me devore
cuando el sol ralentice mis pasos.
a que un día me dé cuenta
de que no he vivido
y que ya no me quede tiempo,
a que el reflejo me devuelva un rostro
lleno de surcos de miedo,
a no enfrentarme,
a no arriesgarme,
o a saltar al vacío demasiado.
Cada mañana,
con los ojos aún prendidos en el sueño,
busco una chispa que me devuelva una respuesta
a la pregunta que marcan mis pupilas,
esperando no ser demasiado vieja,
demasiado joven,
estar demasiado cansada
o sumirme en la rutina,
y que mi sombra no me devore
cuando el sol ralentice mis pasos.
domingo, 26 de octubre de 2014
Stánich o revienta
Carbura, nena, carbura
Ya pasa el verde relámpago
sobre la lágrima
y recuerda al paso al paso
y recuerda.
El cielo está despejado,
las nubes juegan al escondite
y la lluvia parece vaho en las pestañas.
Su voz paladea en tus oídos,
espera algo y aguarda,
no sabe si ha pasado,
una niña espera sentada en el bordillo.
Cierra los ojos,
respira,
la lengua arrastra la voz,
"carbura, nena, carbura"
y seguimos creando en nuestra fábrica recuerdos hermosos.
domingo, 12 de octubre de 2014
Una fábrica de recuerdos hermosos
Te observo mientras duermes
blanca, alba, nívea,
aunque tú no me veas,
aunque tú no me sientas,
aunque tú y yo no estemos
en el mismo espacio físico.
Te observo con esos ojos que miran sin ver
pero que pueden abrazar los miedos
y sentir el recuerdo nítido.
Al leer hoy tus palabras
(una fábrica de recuerdos hermosos)
he vuelto a esas habitaciones que hemos compartido,
a noches, días, carreras, estaciones, despedidas
y llegadas.
Te observo mientras duermes,
blanca, alba, nívea,
porque es la única forma que encuentro ahora
de contarte al oído
que te echo de menos
que te busco en las calles
que te encuentro en los versos.
blanca, alba, nívea,
aunque tú no me veas,
aunque tú no me sientas,
aunque tú y yo no estemos
en el mismo espacio físico.
Te observo con esos ojos que miran sin ver
pero que pueden abrazar los miedos
y sentir el recuerdo nítido.
Al leer hoy tus palabras
(una fábrica de recuerdos hermosos)
he vuelto a esas habitaciones que hemos compartido,
a noches, días, carreras, estaciones, despedidas
y llegadas.
Te observo mientras duermes,
blanca, alba, nívea,
porque es la única forma que encuentro ahora
de contarte al oído
que te echo de menos
que te busco en las calles
que te encuentro en los versos.
C'est n'est pas une pipe
Esto no es un poema.
Esto
no
es
un
poema.
Esto es una aglomeración de palabras
que se suceden en el pensamiento
en los labios
en la lengua
en los dientes
paladea paladea paladea...
Esto no es un poema
no pretende serlo
ni recordar ausencias
ni lamentar errores
ni lanzar calor desde el blanco de una pupila a otra.
Esto no es un poema.
Y no busca que el ritmo corra
o
vaya
lento
ni que la música vibre
vocal con vocal
consonante y consonante.
Esto no es un poema.
Esto no es un poema.
Esto
no...
Esto
no
es
un
poema.
Esto es una aglomeración de palabras
que se suceden en el pensamiento
en los labios
en la lengua
en los dientes
paladea paladea paladea...
Esto no es un poema
no pretende serlo
ni recordar ausencias
ni lamentar errores
ni lanzar calor desde el blanco de una pupila a otra.
Esto no es un poema.
Y no busca que el ritmo corra
o
vaya
lento
ni que la música vibre
vocal con vocal
consonante y consonante.
Esto no es un poema.
Esto no es un poema.
Esto
no...
viernes, 12 de septiembre de 2014
Azar
Escuchando: "Let Her Go" de Passenger
Quédate y deja la luz prendida
de un instante
que los monstruos se agolpan a mi puerta
con las palabras que arrastran la carne
y envenenan.
No te marches
y te lleves la luz que me queda
el frío atado a los huesos
y se me rompe el cristal que los acoge.
Quédate y deja la luz prendida
de un recuerdo
alegre
que nos caliente cuando seamos demasiado
pobres para pagar las facturas.
No te marches
que el tiempo de las lágrimas
me ha ajado las curvas
de mi sonrisa
y sólo tú puedes arar esta tierra
y lograr que sea fértil.
Quédate y deja la luz prendida
de un nosotros
que es invierno fuera
y hace demasiado calor en mis entrañas
y me estoy quebrando.
No te marches
que estoy hecha de la materia
con que se hacen los sueños,
débil y fuerte a un tiempo.
Quédate y deja la luz prendida.
no te marches
que en un instante
soy, eres, somos, seremos.
Quédate y deja la luz prendida
de un instante
que los monstruos se agolpan a mi puerta
con las palabras que arrastran la carne
y envenenan.
No te marches
y te lleves la luz que me queda
el frío atado a los huesos
y se me rompe el cristal que los acoge.
Quédate y deja la luz prendida
de un recuerdo
alegre
que nos caliente cuando seamos demasiado
pobres para pagar las facturas.
No te marches
que el tiempo de las lágrimas
me ha ajado las curvas
de mi sonrisa
y sólo tú puedes arar esta tierra
y lograr que sea fértil.
Quédate y deja la luz prendida
de un nosotros
que es invierno fuera
y hace demasiado calor en mis entrañas
y me estoy quebrando.
No te marches
que estoy hecha de la materia
con que se hacen los sueños,
débil y fuerte a un tiempo.
Quédate y deja la luz prendida.
no te marches
que en un instante
soy, eres, somos, seremos.
Memories
Escuchando: "Stay" de Hurts
El sonido de una tristeza,
no,
del eco de una tristeza,
de un rumor del eco de una tristeza,
del recuerdo del rumor del eco de una tristeza
y, sin embargo,
aquí está
esa lágrima que despunta,
que quiere salir arrastrando el peso de todas las sombras.
Y yo
sola
sola en el fondo
de lo que no tiene fondo
allí donde hay mucho más por caer
y muchos peldaños que escalar
hasta que la luz asome su rostro tímido.
El optimismo brega por no encogerse
pero la sombra, el miedo, el peso, los muertos, las palabras
son muchos
son bastantes
son demasiados
y a veces caigo
aunque tú trates de elevarme.
Pienso
"vete, vete, aléjate de mi, aléjate, Leanan aún duerme"
y tú no me escuchas,
me besas y te sumes en la sombra
la sombra nos devora
sólo espero
que encontremos la luz
al otro lado.
El sonido de una tristeza,
no,
del eco de una tristeza,
de un rumor del eco de una tristeza,
del recuerdo del rumor del eco de una tristeza
y, sin embargo,
aquí está
esa lágrima que despunta,
que quiere salir arrastrando el peso de todas las sombras.
Y yo
sola
sola en el fondo
de lo que no tiene fondo
allí donde hay mucho más por caer
y muchos peldaños que escalar
hasta que la luz asome su rostro tímido.
El optimismo brega por no encogerse
pero la sombra, el miedo, el peso, los muertos, las palabras
son muchos
son bastantes
son demasiados
y a veces caigo
aunque tú trates de elevarme.
Pienso
"vete, vete, aléjate de mi, aléjate, Leanan aún duerme"
y tú no me escuchas,
me besas y te sumes en la sombra
la sombra nos devora
sólo espero
que encontremos la luz
al otro lado.
domingo, 3 de agosto de 2014
You and I
Escuchando: "You and I" de Ingrid Michaelson
Sé que a veces será difícil,
y lo sé porque ya pasé por la dificultad de subir ese monte,
de soportar ese calor y ese frío,
de que te quemen los pies
y no puedas calmarlos
y de que no veas la cumbre aunque lleves años caminando.
Sé
y tú también empiezas a darte cuenta
de que no siempre habrá estrellas que nos cobijen
o un sol que nos caliente
pero sí habrá camino.
Y sé algo que no había descubierto hasta ahora,
que se puede recorrer más distancia a pasos pequeños,
y que no duelen tanto las heridas
si alguien es capaz de saber calmarlas
día tras día.
Sé que a veces será difícil,
y lo sé porque ya pasé por la dificultad de subir ese monte,
de soportar ese calor y ese frío,
de que te quemen los pies
y no puedas calmarlos
y de que no veas la cumbre aunque lleves años caminando.
Sé
y tú también empiezas a darte cuenta
de que no siempre habrá estrellas que nos cobijen
o un sol que nos caliente
pero sí habrá camino.
Y sé algo que no había descubierto hasta ahora,
que se puede recorrer más distancia a pasos pequeños,
y que no duelen tanto las heridas
si alguien es capaz de saber calmarlas
día tras día.
miércoles, 30 de julio de 2014
Hold on
Escuchando: "Hurt", versión de Johnny Cash
Aguanta.
Sólo escucha mi voz atravesando la niebla
sostén en tu mano mis palabras
c a d a u n a d e l a s l e t r a s
Aguanta
Levanta
Alza la mirada
Mira desafiante
No dejes que se te claven en la carne
Arráncalas
Ahora duelen, pero dolerán más si te emponzoñan
Rasga la piel
podrás curarte las heridas
pero ellos no podrán soportar tu resistencia
Aguanta
Aguanta
Escucha mis palabras
Sigue mi voz
Dame la mano
No estás sola
No estás solo
Recuerda que tu piel toca la mía
Que tu piel siempre tocará la mía
Aguanta
Por favor
Resiste
Aguanta.
Sólo escucha mi voz atravesando la niebla
sostén en tu mano mis palabras
c a d a u n a d e l a s l e t r a s
Aguanta
Levanta
Alza la mirada
Mira desafiante
No dejes que se te claven en la carne
Arráncalas
Ahora duelen, pero dolerán más si te emponzoñan
Rasga la piel
podrás curarte las heridas
pero ellos no podrán soportar tu resistencia
Aguanta
Aguanta
Escucha mis palabras
Sigue mi voz
Dame la mano
No estás sola
No estás solo
Recuerda que tu piel toca la mía
Que tu piel siempre tocará la mía
Aguanta
Por favor
Resiste
Hurt
Escuchando: "The Cave" de Mumford and Sons
Tengo miedo
a que te hagan daño
te apaleen como a un perro viejo que ya no ladra
porque en su voz sólo quedan cristales
Tengo miedo a tener que recorrer un camino callado
mientras tú guardas el pavoroso silencio
Tengo miedo a no poder alzarte
y mostrarte que el sol no hiere
que puedes luchar contra el cansancio
que seré yo tu muleta tu sombrilla tu paraguas
el abrigo que te calme cuando se te clave el frío en las costillas
Tengo miedo a levantarme un día y saber que no estás
tener la certeza de que mis manos no calman las tuyas como las tuyas un día me calmaron
que no es un mal sueño
que no pude hacer que te quedaras un día más
Tengo miedo a herirte cuando tú me has salvado
Tengo miedo
de no ser bastante
Tengo miedo
a que te hagan daño
te apaleen como a un perro viejo que ya no ladra
porque en su voz sólo quedan cristales
Tengo miedo a tener que recorrer un camino callado
mientras tú guardas el pavoroso silencio
Tengo miedo a no poder alzarte
y mostrarte que el sol no hiere
que puedes luchar contra el cansancio
que seré yo tu muleta tu sombrilla tu paraguas
el abrigo que te calme cuando se te clave el frío en las costillas
Tengo miedo a levantarme un día y saber que no estás
tener la certeza de que mis manos no calman las tuyas como las tuyas un día me calmaron
que no es un mal sueño
que no pude hacer que te quedaras un día más
Tengo miedo a herirte cuando tú me has salvado
Tengo miedo
de no ser bastante
jueves, 10 de julio de 2014
Ella
Nunca se queja,
a pesar de que no descansa desde que le alcanza la memoria,
como una vez hizo su madre.
Camina con la mochila llena
y los pies engarzados en cristales,
con la boca seca y enmudecida,
sin pedir agua a cambio.
Salvó vidas con una sonrisa o una palmada
y evadió las sombras una y otra vez
aunque a veces le absorbieran la luz por un instante.
Y sigue caminando, no desiste
incluso cuando la lluvia es demasiada y se le enfundan las piernas en barro.
Es por eso que quiero coger un paraguas
y acompañarla en los momentos difíciles
paso a paso a paso.
a pesar de que no descansa desde que le alcanza la memoria,
como una vez hizo su madre.
Camina con la mochila llena
y los pies engarzados en cristales,
con la boca seca y enmudecida,
sin pedir agua a cambio.
Salvó vidas con una sonrisa o una palmada
y evadió las sombras una y otra vez
aunque a veces le absorbieran la luz por un instante.
Y sigue caminando, no desiste
incluso cuando la lluvia es demasiada y se le enfundan las piernas en barro.
Es por eso que quiero coger un paraguas
y acompañarla en los momentos difíciles
paso a paso a paso.
viernes, 20 de junio de 2014
Naipes
Así es la vida,
arriba, abajo, ganar, perder,
equivocarse.
Hoy que no logro dormir,
hoy que llevo todo el día pensando en unos versos
-en estos, que siguen a esta mala introducción-,
poned por mí una canción triste,
abrid una botella de vino blanco,
bebed un sorbo, escuchad la lluvia,
pagad el insomnio, bebed otro sorbo,
abrid la puerta que lleva a la música,
dejadme entrar en vuestras venas...
Somos un juego de naipes
que nunca sabe en qué posición se encuentra
ni que número ostenta.
Una vez,
hace mucho,
jugué a ser la carta más alta
pero no soy capaz de que me recorra el cieno.
Una vez pensé que estaba en lo más profundo
allá donde la luz no llega y el aire huele a viejo
como una bodega sepultada por la muerte,
ahora es cuando veo que sobre mí se apoyaban cuerpos
que sustentaban a otros cuerpos
cuyo peso yo relajaba sobre otros.
Ahora la luz se cierra
y en mí un pálpito se niega a rendirse.
He llegado hasta aquí a fuerza de manos y llanto,
me he dejado las rodillas y las huellas arrastrando hojas secas,
no dejaré que el viento me moldee en tristeza.
Sin embargo, algo oscuro en mí pesa
y me pesa en otros y me ahoga los pasos.
Parece que va siendo hora
de barajar el mazo.
arriba, abajo, ganar, perder,
equivocarse.
Hoy que no logro dormir,
hoy que llevo todo el día pensando en unos versos
-en estos, que siguen a esta mala introducción-,
poned por mí una canción triste,
abrid una botella de vino blanco,
bebed un sorbo, escuchad la lluvia,
pagad el insomnio, bebed otro sorbo,
abrid la puerta que lleva a la música,
dejadme entrar en vuestras venas...
Somos un juego de naipes
que nunca sabe en qué posición se encuentra
ni que número ostenta.
Una vez,
hace mucho,
jugué a ser la carta más alta
pero no soy capaz de que me recorra el cieno.
Una vez pensé que estaba en lo más profundo
allá donde la luz no llega y el aire huele a viejo
como una bodega sepultada por la muerte,
ahora es cuando veo que sobre mí se apoyaban cuerpos
que sustentaban a otros cuerpos
cuyo peso yo relajaba sobre otros.
Ahora la luz se cierra
y en mí un pálpito se niega a rendirse.
He llegado hasta aquí a fuerza de manos y llanto,
me he dejado las rodillas y las huellas arrastrando hojas secas,
no dejaré que el viento me moldee en tristeza.
Sin embargo, algo oscuro en mí pesa
y me pesa en otros y me ahoga los pasos.
Parece que va siendo hora
de barajar el mazo.
miércoles, 18 de junio de 2014
Stinks
Un silencio atronador, un viento helado
bajo los rayos de un sol impertérrito,
caída, luz, cuchillas de aire
y un pálpito que constriñe las costillas.
Eso me deja
nada, oscuridad, sombras,
darle la mano a un Quevedo marchito
que mira murallas y sólo ver ruinas.
No me pregunto ubi sunt
porque sé que no tienen cabida
los lamentos, los ruegos, las súplicas.
No corro, no camino, no abro los ojos,
nadie sostiene mi mano,
que todas las flores se han secado,
el verano agostó las hojas.
Estoy encadenada a una tierra mía
que no me pertenece,
me corté las alas
porque el vértigo lanzaba fuera mis entrañas,
cierro los ojos y canto muy fuerte, muy alto,
hasta romperme los tímpanos,
que no quiero ver ni oír
el futuro que nos cubre.
bajo los rayos de un sol impertérrito,
caída, luz, cuchillas de aire
y un pálpito que constriñe las costillas.
Eso me deja
nada, oscuridad, sombras,
darle la mano a un Quevedo marchito
que mira murallas y sólo ver ruinas.
No me pregunto ubi sunt
porque sé que no tienen cabida
los lamentos, los ruegos, las súplicas.
No corro, no camino, no abro los ojos,
nadie sostiene mi mano,
que todas las flores se han secado,
el verano agostó las hojas.
Estoy encadenada a una tierra mía
que no me pertenece,
me corté las alas
porque el vértigo lanzaba fuera mis entrañas,
cierro los ojos y canto muy fuerte, muy alto,
hasta romperme los tímpanos,
que no quiero ver ni oír
el futuro que nos cubre.
miércoles, 28 de mayo de 2014
Despedidas
Tengo cientos de nombres grabados en mis manos,
voces, palabras, letras, signos, números, gestos...
aunque no me pesan a veces me retrasan
y me llevan a lugares que ya no existen,
a patrias que hace mucho sucumbieron.
Y esos nombres que me dan la espalda
o me saludan alejándose,
esos nombres son los que tiran de mí hacia adelante
cuando la noche es oscura
y los gritos de los cuervos ensordecen el brillo del sol.
Hoy han empezado a marcharse
aunque, como buenos hijos, no se irán nunca.
Hoy les despido con la mano en el corazón
mientras espero que sepan equilibrar aire y agua.
voces, palabras, letras, signos, números, gestos...
aunque no me pesan a veces me retrasan
y me llevan a lugares que ya no existen,
a patrias que hace mucho sucumbieron.
Y esos nombres que me dan la espalda
o me saludan alejándose,
esos nombres son los que tiran de mí hacia adelante
cuando la noche es oscura
y los gritos de los cuervos ensordecen el brillo del sol.
Hoy han empezado a marcharse
aunque, como buenos hijos, no se irán nunca.
Hoy les despido con la mano en el corazón
mientras espero que sepan equilibrar aire y agua.
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